Una cadena de atentados con coches bomba en Bagdad y en la periferia de la capital iraquí ha causado 50 muertos y 170 heridos. El objetivo de los ataques, este martes por la mañana, fue la comunidad chií, mayoritaria en el país. Se sospecha de los insurgentes suníes vinculados a Al Qaeda, que atacan regularmente a la comunidad chií y las fuerzas de seguridad para desestabilizar al gobierno que lidera el primer ministro chií Nuri al Maliki.
La cadena de atentados de este 19 de marzo se ha hecho la víspera del décimo aniversario de la invasión de Irak por parte de una coalición multinacional liderada por Estados Unidos.
Aparte de los coches bomba, también ha habido un ataque suicida con un camión que ha explotado en una base de la policía en otra ciudad predominantemente chií, al sur de Bagdad.
Ningún grupo se ha atribuido, de momento, los ataques, pero lo cierto es que Al Qaeda se ha comprometido a recuperar el terreno perdido en su larga guerra contra las tropas estadounidenses y desde el comienzo del año ha llevado a cabo una serie de ataques de gran alcance en la zona.
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